A diferencia de los perros y los humanos, donde el hipotiroidismo (la baja producción de hormonas tiroideas) es una enfermedad relativamente frecuente, en los gatos el escenario es completamente opuesto. El enemigo común en los felinos suele ser el hipertiroidismo (el exceso de hormonas).

Sin embargo, el hipotiroidismo felino existe y, aunque es una condición clínica poco común, es fundamental entender por qué ocurre y cómo identificarla para asegurar el bienestar de nuestra mascota.

Tienen más "potencia de procesamiento" que los perros

Existe un debate eterno sobre quién es más inteligente, si los perros o los gatos. Si miramos la corteza cerebral —la zona responsable del pensamiento racional, la toma de decisiones, la memoria y la resolución de problemas— los gatos ganan un round importante.

  • El cerebro de un gato contiene aproximadamente 300 millones de neuronas en la corteza cerebral, mientras que el de los perros tiene alrededor de 160 millones.

  • Esto significa que, a nivel de "computación pura", el cerebro de un gato tiene casi el doble de capacidad de procesamiento de datos para analizar su entorno inmediato.

Gato color crema durmiendo profundamente con letargo en un sofá rosa, representando la debilidad y fatiga como síntomas de los problemas de tiroides en gatos.
¿Por qué un gato desarrolla hipotiroidismo?

En la gran mayoría de los casos, el hipotiroidismo en gatos no ocurre de forma natural, sino que es iatrogénico; es decir, surge como un efecto secundario de un tratamiento médico previo. Las causas principales son:

  • Tratamiento contra el hipertiroidismo: Es la causa más frecuente. Ocurre cuando un gato que sufría de hipertiroidismo es tratado con yodo radiactivo (I-131) o mediante una cirugía de extirpación de la glándula (tiroidectomía), y el tejido tiroideo restante no logra producir suficientes hormonas de forma autónoma.

  • Hipotiroidismo congénito: Es extremadamente raro y se detecta en los primeros meses de vida del gatito debido a un desarrollo defectuoso de la glándula desde el nacimiento.

  • Hipotiroidismo espontáneo (adultos): Es el menos común de todos y se asocia a procesos inmunológicos donde el propio cuerpo ataca la tiroides.

Síntomas principales: ¿A qué debemos prestar atención?

Dado que las hormonas tiroideas regulan el metabolismo general del cuerpo, su escasez provoca que todo el organismo del gato funcione "a marcha lenta". Los signos más evidentes incluyen:

  1. Letargo extremo y debilidad: El gato duerme mucho más de lo habitual y muestra desinterés por el juego o la exploración.

  2. Ganancia de peso repentina: El felino aumenta de peso notablemente, incluso cuando su apetito ha disminuido.

  3. Problemas en la piel y el pelaje: Pelo opaco, seco, quebradizo y de fácil desprendimiento (alopecia simétrica, especialmente en los flancos).

  4. Sensibilidad al frío: El gato busca constantemente las fuentes de calor de la casa de manera obsesiva.

  5. En gatitos (congénito): Enanismo desproporcionado, retraso mental y retención de los dientes de leche.

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico se confirma mediante un análisis de sangre específico que mide los niveles de las hormonas tiroxina (T4 libre y T4 total) junto con la hormona estimulante de la tiroides (TSH).

Afortunadamente, el tratamiento es bastante directo y efectivo. Consiste en la administración diaria y de por vida de una hormona tiroidea sintética.

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