El hígado es uno de los órganos más trabajadores y vitales del cuerpo de tu gato; se encarga de depurar toxinas, procesar nutrientes, ayudar en la digestión y almacenar energía. Por eso, cuando el hígado se inflama, la salud de nuestro felino puede deteriorarse de forma alarmante en muy poco tiempo.

A la inflamación del tejido hepático se le conoce como hepatitis. Aunque es una condición seria, conocer sus causas, identificar los síntomas a tiempo y acudir al veterinario de inmediato son las claves para salvar la vida de tu michi.

¿Qué tipos de hepatitis existen en los gatos y cuáles son sus causas?

A diferencia de los humanos, la hepatitis en los gatos no suele estar causada por los virus de la hepatitis humana (A, B o C). En el mundo felino, las causas son muy distintas y la enfermedad se divide principalmente en dos tipos:

1. Hepatitis Colangiohepatitis (La más común)

Es un complejo de enfermedades que causa la inflamación tanto del hígado como de las vías biliares. Los gatos son muy propensos a esto debido a su anatomía (el conducto biliar y el pancreático se unen antes de entrar al intestino). Se divide en:

  • Aguda (Bacteriana): Ocurre cuando las bacterias del intestino "viajan" hacia arriba por los conductos biliares, infectando el hígado. Requiere atención urgente.

  • Crónica (Inmunomediada): El propio sistema inmunitario del gato, por error, ataca las células de su hígado, causando una inflamación a largo plazo que puede dejar cicatrices (cirrosis).

2. Hepatitis Tóxica

El hígado es el encargado de filtrar todo lo que el gato ingiere. La hepatitis tóxica ocurre cuando el felino consume sustancias que su cuerpo no puede procesar, tales como:

  • Medicamentos humanos: El paracetamol (acetaminofén), la aspirina o el ibuprofeno son altamente mortales para los gatos y destruyen su hígado en horas.

  • Plantas y productos del hogar: Lirios, aceites esenciales, insecticidas o productos de limpieza.

Gato naranja con collar azul sentado en una alfombra, mirando hacia un juguete de plumas moradas frente a un ventanal iluminado

Síntomas clave: ¿Cómo saber si mi gato tiene problemas en el hígado?

Los gatos son expertos en ocultar el dolor, por lo que los primeros síntomas de la hepatitis pueden ser sutiles y confundirse con otras enfermedades. Presta atención a las siguientes señales:

  • Ictericia (El síntoma definitivo): Es la acumulación de bilirrubina en el cuerpo. Notarás que la piel de la parte interna de sus orejas, sus encías y el blanco de sus ojos adquieren un tono amarillento.

  • Pérdida de apetito y letargo: El gato deja de comer por completo y se le nota sumamente débil o deprimido.

  • Vómitos y diarrea: El malestar digestivo es muy frecuente debido a la alteración de la bilis.

  • Aumento de la sed y la orina: Bebe más agua de lo habitual y visita más seguido el arenero.

  • Pérdida de peso evidente: El gato empieza a adelgazar de forma drástica en pocos días.

Diagnóstico y Tratamiento en la Clínica Veterinaria

Si notas a tu gato apático o con tonos amarillos en su piel, la visita al veterinario debe ser inmediata.

La hepatitis en gatos es una enfermedad compleja y de evolución rápida, pero el hígado tiene una capacidad asombrosa para regenerarse si se interviene a tiempo. Mantener los medicamentos humanos y plantas tóxicas fuera del alcance de tu felino, monitorear que coma diariamente y actuar rápido ante la menor señal de ictericia (color amarillo) son las mejores herramientas para asegurar que tu compañero siga ronroneando con salud por muchos años.

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